Los alérgicos se enfrentan a una primavera complicada

Los alérgicos al polen se enfrentan a una primavera peor que la del año pasado en Castilla-La Mancha, según ha asegurado el doctor Antonio Moreno, facultativo de la Unidad de Alergología del Hospital Virgen de la Luz de Cuenca y vicepresidente de la Sociedad Madrid-Castilla-La Mancha de Alergología e Inmunología Clínica.

Según ha indicado, las previsiones de concentración de polen para esta primavera oscilan entre los 4.000 y 6.000 granos por metro cúbico de aire, lo que supone un nivel de intensidad “moderado”, ya que las bajas temperaturas de este invierno, con una media en febrero de casi dos grados inferior a lo habitual, favorecerán el enraizamiento de las gramíneas. Además, aunque el otoño ha sido seco, el invierno ha sido especialmente húmedo con intensas precipitaciones y borrascas.

Para el doctor Moreno existe una relación directa entre las precipitaciones del otoño e invierno y los recuentos de pólenes de gramíneas durante la primavera y la recopilación de estos datos, junto con otros factores climatológicos como la temperatura y la humedad son los que permiten establecer cómo será el nivel de intensidad en las diferentes zonas geográficas, unos datos que se recopilan con la colaboración del Área de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Las enfermedades alérgicas en Castilla-La Mancha afectan a un 30 por ciento de la población, lo que supone unas 600.000 personas, de los cuales se calcula que en Cuenca residen aproximadamente 50.000 y entre estos pacientes alérgicos, la mitad lo son a pólenes de plantas.

El facultativo ha explicado que “aunque todas las plantas se reproducen por pólenes, por suerte no todos dan problemas alérgicos” y ha indicado que en su área las especies que más síntomas producen, por este orden, son: las gramíneas, el olivo, la arizónica, la salsola y el plátano de sombra.

Asimismo, ha destacado el importante aumento de pacientes alérgicos registrado en los últimos diez años, destacando que por ejemplo la prevalencia de pacientes sensibilizados a gramíneas ha pasado del 35 al 70 por ciento; en el caso del olivo del 30 al 52 por ciento y en las arizónicas del 9 al 23 por ciento.

“La patología alérgica merma de una manera extraordinaria la calidad de vida de los pacientes, a la vez que lleva consigo un alto coste socioeconómico”, ha indicado el especialista que apuesta por un manejo integral de este tipo de patologías “no solo desde el punto de vista terapéutico, sino también orientado al paciente y sobre cómo convivir mejor con su enfermedad”.

En este sentido, ha recordado que la inmunoterapia o vacunación antialérgica debe considerarse siempre como una herramienta terapéutica de primer orden en el manejo de los pacientes alérgicos y es el único tratamiento que ha demostrado eficacia desde el punto de vista etiológico, es decir, el único que puede llegar a curar al paciente alérgico y ha insistido en la importancia de evitar la automedicación para evitar los problemas de iatrogenia.

 

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